Mi queridisimo amor me dedico esta dulce cancion. Por ti. Por lo que soy cuando estoy contigo. Por nosotros. Te quiero.

Que milagro tiene que pasar para que me ames, que estrella del cielo ha de caer para poderte convencer, que no sienta mi alma sola, quiero escaparme de este eterno anochecer.

Dice mucha gente que los hombres nunca lloran pero yo he tenido que volver a mi niñez una vez más. Me sigo preguntando porque te sigo amando y dejas desangrando mis heridas.

No puedo colmarte ni de joyas ni dinero pero puedo darte un corazón que es verdadero, mis alas en el viento necesitan de tus besos, acompáñame en el viaje que volar solo no puedo.

Y sabes que eres la princesa de mis sueños encantados, cuantas guerras he librado por tenerte aquí a mi lado, no me canso de buscarte, no me importaría arriesgarte si al final de esta aventura yo lograra conquistarte.

Y he pintado a mi princesa en un cuadro imaginario, le cantaba en el oído susurrando muy despacio. Tanto tiempo he naufragado y yo sé que no fue en vano, no he dejado de intentarlo porque creo en los milagros.

Sigo caminando en el desierto del deseo, cuantas madrugadas me he perdido en el recuerdo, viviendo el desespero, muriendo en la tristeza por no ver cambiar ese destino.

No puedo colmarte ni de joyas ni dinero pero puedo darte un corazón que es verdadero, mis alas en el viento necesitan de tus besos, acompáñame en el viaje que volar solo no puedo.

Y sabes que eres la princesa de mis sueños encantados, cuantas guerras he librado por tenerte aquí a mi lado, no me canso de buscarte, no me importaría arriesgarte si al final de esta aventura yo lograra conquistarte.

Y he pintado a mi princesa en un cuadro imaginario, le cantaba en el oído susurrando muy despacio. Tanto tiempo he naufragado y yo sé que no fue en vano, no he dejado de intentarlo porque creo en los milagros.

D. Bisbal



Todo empezó una noche mágica y tu locura hizo que fuera fantástica. Deseando conocernos solo hablamos y ya saltaban chispas al mirarnos. Por miedo a la distancia le quitamos importancia, yo no me quería enamorar. Pero pronto el destino enlazo nuestros caminos y ahora no imagino nadie mejor a quien amar.

No quiero ocultarlo estoy enamorada de ti, eres todo lo que siempre quise para mí. Tu forma de amar ¡ay! y esos ojos que tienes me matan y me dan la vida, siempre tuya si tu quieres. Va pasando el tiempo, y este amor sigue creciendo, pienso, ya no se puede querer más. Y si te miro en la distancia lo que siento es pura magia, y es que no existe nadie, nadie, mejor a quien amar.

En esos momentos en que me hablas de amor me haces recordar que soy para ti, que tú eres para mí. Y es que ya te encontré, y me siento viva, voy tocando el cielo, ya encontré el amor. Y es que ya te encontré, juntos de por vida, compartiendo sueños, te encontré mi amor.


Me gustas cuando dices tonterías, cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de charla con tus amigos y llego tarde al cine por tu culpa.

Me gustas mas cuando es mi cumpleaños y me cubres de besos y de tartas, o cuando eres feliz y se te nota, o cuando eres genial con una frase que lo resume todo, o cuando ríes, tu risa es una ducha en el infierno, o cuando me perdonas un olvido.

Pero aun me gustas mas, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustas, cuando, lleno de vida, te despiertas y lo primero que haces es decirme: “Tengo un hambre feroz esta mañana. Voy a empezar contigo el desayuno”.


Rebuscando entre las cosas que guardo con más cariño, en un libro me encontré una foto en blanco y negro de cuando mi padre era un niño, su pantalón de remiendo con su aro y su flequillo. Hay que ver cómo pasa la vida y el tiempo, Dios mío hay que ver, otra vez he sentío por dentro ganas de volver, ya es tarde y no puede ser.

El jarrillo en la tinaja, mi gente y sus buenos días. Hoy la lluvia en el cristal, del recuerdo me arrancaba que el panaero venía con su carro y sus canastas, pan de leña repartía. Ya lo sé, de sobra lo sé, que me quedo solita en la mesa si hablo de volver, que es tarde y no puede ser.

Cuántas noches me despierto buscando la luz del día. Qué bonito es despertar y asomarse a una ventana con el sol recién salió, qué bonita es la mañana del sitio donde has nació. No “pue” ser, no te acuerdes de aquella mañana, que no puede ser, no te acuerdes de aquella ventana y no mires el tren, que es tarde y no puedes volver.

En silencio repasaba las hojas del viejo libro. En la pagina ciento diez gastao de tanto cogerlo que casi no se leía, un billete en blanco y negro de regreso a Andalucía. Otra vez he soñao que estaba despierta y me desperté, otra vez cuando iba corriendo y he perdió el tren, quien pudiera dormirse otra vez.

Quien pudiera volver a desandar otra vez el camino mare mía, quien pudiera volar y escaparse, quien pudiera volver y quedarse para siempre en Andalucía.









Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros. Zarzas, malezas, jarales.


Esta la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del rio.


Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor,
a la espalda escopeta,
entre sus galgos agudos, caminando un cazador.
A. Machado

Tenía siete años y tú tenías nueve años, te miré como las estrellas que brillan el cielo, como bonitas luces. Nuestros padres solían bromear sobre nosotros, sobre como crecíamos y nos enamorábamos, y nuestras madres reían, mientras posaban sus ojos y hablaban de nosotros.


Llévame a la casa del árbol que estaba en el patio, donde te dije tu me pegarás, eras más grande que yo, pero nunca lo hiciste, nunca llegaste a hacerlo. Llévame al tiempo en el que nuestro mundo estaba rodeado por un enorme muro. Te desafié a besarme y corrí cuando lo intentaste, éramos solamente dos niños, tú y yo.


Tenía dieciséis años cuando de repente ya no era aquella niña pequeña que solías ver, pero tus ojos todavía brillaban como estrellas. Nuestros padres solían bromear sobre nosotros, ellos nunca creyeron que nosotros realmente nos enamoraríamos y nuestras madres reían, mientras posaban sus ojos en nosotros.


Llévame a las camas que levantábamos a las dos de la mañana en tu camioneta, todo lo que necesito es tenerte a ti a mi lado. Llévame al tiempo en que tuvimos nuestra primera pelea, dimos un portazo en lugar de darnos un beso de buenas noches, y te quedaste fuera hasta la mañana siguiente.


Algunos años habían ido y venido, nos sentamos en nuestro lugar favorito del pueblo y me miraste de rodilla.


Llévame al tiempo en el que anduvimos por el pasillo de la iglesia, todo el pueblo vino y nuestras madres lloraron, tú dijiste lo hago y yo lo hice también. Llévame a la casa donde nos conocimos hace tantos años. Meceremos a nuestros hijos sobre aquel porche delantero después de todo este tiempo, tú y yo.


Tendré ochenta y siete, tu tendrás ochenta y nueve, todavía te mirare como las estrellas que brillan en el cielo, oh mi amor…


En un día de estos en que suelo pensar hoy va a ser el día menos pensado, nos hemos cruzado, has decidido mirar a los ojitos azules que ahora van a tu lado. Desde el momento en el que te conocí resumiendo con prisas tiempo de silencio, te juro que a nadie le he vuelto a decir que tenemos el record del mundo en querernos.


Escapando una noche de un bostezo de sol me pediste que te diera un beso, con lo baratos que salen mi amor, qué te cuesta callarme con uno de esos. Pasaron seis meses y me dijiste adiós, fue un placer coincidir en esta vida, ahí me quedé en una mano el corazón y en la otra excusas que ni tu entendías.


Por eso esperaba con la carita empapada que llegaras con rosas, con mil rosas para mí, porque ya sabes que me encantan esas cosas que no importa si es muy tonto soy así. Y aún me parece mentira que se escape mi vida imaginando que vuelves a pasarte por allí, donde los viernes cada tarde como siempre la esperanza dice quieto y quizás sí.


Y es que me pongo a pensar que el amor verdadero es tan solo el primero, y es que empiezo a sospechar que los demás son solo para olvidar…



He dejado de creer en los mitos adorados, hoy he dejado de creer. He dejado de creer en los sueños oxidados, hoy he dejado de creer. Porque no valoramos lo sencillo, porque ya no pensamos como lo hacen los chiquillos, porque se hace tan grande esta distancia, dime porque, porque…


He dejado de creer en los que vuelan tan alto, yo tengo mis pies bien amarrados, he dejado de creer en los premios y premiados, yo soy feliz en mi escenario. La suerte y vanidad no duermen juntas, orgullo y humildad no van cogidos de la mano, ¡porque no das respuestas a mis preguntas!, dime porque, porque…


Hoy no me quedan lágrimas que echar, hoy creo en el amor y nada más. Hoy necesito verte una vez más aquí a mi lado, hoy se ríe de mí esta soledad. Y mírame, yo sigo estando aquí, llevando el peso de este desengaño... Y mírame, yo sigo estando aquí, sintiendo el éxito de mi fracaso…


He dejado de creer en las modas pasajeras yo seguiré viviendo a mi manera…



Hoy que sola quiero hablarme en mi vaso, hoy que inspiro en el suspiro de tu ultimo adiós, tendré que echarme al juego, fracasé en el amor. Me faltan dos horas para ver algo positivo en este mi fracaso, pensar que valgo más que lo que hay en mi vaso, si es que nadie me esperará al amanecer.


Dejó de ser un juego cuando dijiste te quiero, empezó a ser mi tortura cuando dijiste lo siento, encantado de haberte conocido pero adiós. Fiel compañera de mis noches soledad, me gusta imaginarlo y jugar a pensar que él sigue conmigo y pronto volverá. Necesito otra copa, necesito olvidarme de ti, necesito convencerme a mí misma que puedo seguir sin ti.


Y aquí me tienes pendiente del tiempo, sentada en el minutero y cansada de esperar, esperar que vuelva no quiero estar sobria, la vida es más bonita teniendo tu amor. Y al borde del abismo llorando, me libro de los besos que has dado, mi alma por los suelos y una copa en la mano, una copa de amor.



Estoy sentada dibujando al viento lo que fuiste tu y me ha faltado algo del cielo para hacerlo azul. Fuiste el único que amaba y voy corriendo en estos tiempos sin tenerte aquí, coleccionando mil inventos para poder ser feliz. Fuiste el único que he amando, sueño estar a tu lado y hacerte feliz. Creí cerrar la historia, tuya y mía, y verla morir. Queme tus cartas, tire tus fotos y no hable más de ti, te arranque de mi destino, te deje en el olvido y aun te siento aquí…



Porque ya no se amar a nadie, ya no se amar a nadie que no seas tú, porque no hay alguien que en mi vida exista, porque no hay alguien que mi piel elija, solo tu calor. Ya no se amar a nadie que no seas tú, porque no hay nombre que mi boca diga, porque no hay día que mi piel exija más que tu calor y tu amor.



Mirada de Ángel

Mirada de Ángel
La vida es como una leyenda, no importa que sea larga o corta, sino que este bien narrada. Os espero en mi cielo.

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El amor es la luz del alma...

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